Robo en Palacio de Gobierno

SEÑOR DE SIPAN EN PALACIO DE GOBIERNO

Señor de Sipán: Bienvenida con sorpresa

Raro ver un domingo a las once de la mañana a decenas de personas pugnando por entrar a Palacio de Gobierno. Más raro aún que los dejen entrar. Y mucho más raro, que ese ingreso sea para retroceder 1,700 años hasta sumergirse en los días del Señor de Sipán. Todo esto ocurre con ocasión de la exposición Tumbas Reales de Sipán, que comenzó el 24 de abril y que culmina el 9 de mayo.

Pasado los días de temor por la fiebre porcina, para acceder a esta impresionante muestra solo basta mostrar el DNI. Ya no se necesita mascarillas de protección. Eso sí, en la recepción hay que dejar bolsos, carteras y hasta las botellas de gaseosa o refrescos. Y por supuesto, hay que pasar el detector de metales.

El domingo 3 de mayo la anfitriona daba la bienvenida a nombre del presidente Alan García cuando, de pronto, fue interrumpido por un hombre de terno oscuro con una seña. Ella asintió con la cabeza y a continuación invitó al público a pasar al patio a observar el cambio de guardia. Los visitantes salieron en forma ordenada y minutos después, con comentarios de qué bonito que desfilan estos chicos, retornaron al salón. La anfitriona también retornó a lo suyo, con un llamado:

-Señores, acaba de desaparecer la mochila de uno de los visitantes.

SEÑOR DE SIPAN EN PALACIO DE GOBIERNO 38La gente se miró, sorprendida y burlona. ¡Un robo en Palacio!

La anfitriona replanteó el llamado, con fina diplomacia y bien disimulada molestia.

-Señores, seguramente alguien por error cogió una mochila que no es la suya. Se le agradecerá devolverla cuanto antes para continuar con el recorrido.

Unos y otros empezaron a dispararse miradas de reojo con un tufillo de sospecha. Se soltaron los murmullos. Un par de minutos después, la anfitriona nuevamente habló.

-Señores, apareció la mochila. Gracias a la persona que acaba de devolverla.

El respiro de alivio y las bromas inundaron la sala. Sólo entonces continuó el recorrido en la vivienda temporal del presidente García. También continuó el repaso por la historia. Previo disfrute de refresco desconocido en vasito descartable, muchos aprovecharon para fotografiarse “en las escaleritas” de Salón Dorado en la que se toma juramento a los ministros. Ya en el Salón Túpac Amaru pocos recordaban el incidente de la mochila, asombrados por la cámara funeraria con los restos del Señor de Sipán y sus portentosas joyas. Ni caso hacían de la imploración de acelerar el recorrido para que entre otro grupo. Seguían mirando atónitos al guardián de la tumba, al jefe militar, a las tres mujeres jóvenes, al niño y al vigía así como los ornamentos y piezas de oro y plata. “Cada grupo tiene solo cinco minutos para ver todo. Apúrense por favor. Otro grupo está por entrar”, repetía la voz al micrófono.

Recuerdo aprista de Palacio de Gobierno

Recuerdo aprista de Palacio de Gobierno

Si para entrar fue necesario mostrar el DNI, para salir fue (casi) obligatorio recibir un recordatorio de Palacio de Gobierno de manos de un diligente señor: un calendario que por un lado lucía el logotipo de EL PERU AVANZA y por el otro, en fondo color rojo, la foto de Alan García, seguido de una lista de obras ejecutadas por el gobierno aprista. Unas veinte mil personas habían visitado la exhibición la primera semana. De mantenerse la tendencia, el número total de visitantes ascenderá a cuarenta mil. Cuarenta mil personas que tendrán la propaganda aprista como recuerdo de su visita al Señor de Sipán

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