Renuncia, Yehude Simon

Todos los fines de semana suelo viajar a Chosica (turismo interno, le llaman) para visitar a mis padres y disfrutar de un poco de sol ya que Lima se vuelve cada vez más fría. Ayer, yendo por la Carretera Central, a la altura de Tarazona, no pude evitar ver en un cerro aledaño una tremenda pinta electoral: PARTIDO HUMANISTA YEHUDE PRESIDENTE. ¿Yehude, presidente? ¿Con una gestión que por estos días está manchada de la sangre de por lo menos 35 peruanos? Definitivamente, cualquier carrera electoral se ve desinflada con un pasivo político de estas características. Si en algún momento alguien pensó que como cabeza de la PCM su imagen tendría presencia nacional, jamás imaginó que esta presencia terminaría con un saldo negativo.

¿Qué tendría que hacer el buen Yehude para no quedar políticamente muerto, antes de comenzar la competencia por la presidencia de la República? En primer lugar, obviamente, contar con las firmas que respalden su candidatura. En segundo lugar, renunciar. Cómo en política, las jugadas tienen que ser audaces, maestras y serenas, la renuncia de Simon debe producirse antes de que lo censuren, y más o menos en los siguientes términos: “Como presidente del Consejo de Ministros, asumo mi responsabilidad política en los lamentables sucesos de Bagua. Ustedes lo saben, y se los dije desde un principio: no me aferro a ningún cargo y por eso renuncio irrevocablemente. Un político serio y honesto debe renunciar cuando su gestión se ve manchada con la sangre sus hermanos peruanos. Que no se repita la masacre de indígenas y policías en la amazonía peruana. Ya basta de matarnos entre compatriotas. No puedo seguir al frente de la PCM mientras se derrama la sangre de mi pueblo”.

Premier Simon en su hora más difícil. FOTO: Andina

Premier Simon en su hora más difícil. FOTO: Andina

Esta renuncia debe ser sorpresiva y mediante una escueta nota de prensa, sin nada de apariciones en radio o televisión y menos en conferencias de prensa. De lo contrario, el presidente García se la olerá todo, se le adelantará y le quemará la escenografía con una aparición en su radio favorita. A decir verdad, Alan lo quemará de todas maneras, solo que este no es el momento de quedarse sin su pararrayos. Que no sorprenda, entonces, que uno de estos días el mandatario se mande con un rollo tipo “al doctor Simon le confié un cargo de alta responsabilidad pero no supo responder a la altura de las circunstancias”. Eso le permitiría retomar para el APRA un cargo clave: la presidencia de la PCM. Y encima, le haría la cruz al ex presidente regional de Lambayeque. Conociendo a Alan, que es capaz de salir airoso incluso cuando le descubren un hijo extramatrimonial,  no debe sorprender esta posible movida. De allí a que los apristas hagan picadillo a Simon en el Congreso hay un solo paso.

¿Y después de la PCM, qué? Yehude debe pasar al anonimato periodístico por un buen tiempo, a una prolongada cura de silencio, o a un peregrinaje a las tierras del Señor de Sipán. En el camino no estaría demás que cruce los dedos para que la gente crea en sus argumentos de renuncia.

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