Alan García ganó con Kina Malpartida

Sin duda, la esperada pelea entre la peruana Kina Malpartida y la brasileña Halana dos Santos fue uno de los eventos deportivos que más atención concitó en los últimos tiempos. Sin embargo, nadie imaginó que el encuentro pugilístico también incluiría una sarta de situaciones singulares, por decir lo menos.

Kina calma la sed de triunfo

Kina calma la sed de triunfo

Primer round. En busca de retener el título mundial femenino en la categoría súper pluma de la AMB, Kina sale hecha un torbellino. Golpes van, golpes vienen, suena la campana… ¡y las chicas siguen pegándose! El árbitro, como si nada, hasta que los gritos del público lo alertan de que el round terminó. Presuroso, como si alguien le hubiera echado un balde de agua fría, se mete entre las dos chicas y les ordena irse a sus esquinas. Arranca otro round. Kina sigue en lo suyo. La Leoparda espera y asimila golpes tras golpe. En otro chistoso asalto, alguien mete tal silbatazo que las chicas se quedan quietas, el árbitro mira a derecha e izquierda, se percata de que el sonido no fue de una campana… y ordena seguir la pelea.

A todo esto hay que sumarle el tremendo golpe bajo que le propinó Kina a su contrincante, que minutos antes había caído a la lona producto de un resbalón pero que el público peruano interpretó como un knock out. Eso, sin contar los empujones con el antebrazo que se tuvo que comer la boxeadora visitante. A decir verdad, tampoco la brasileña estuvo muy limpia que digamos. Basta ver el manejo de codos que hizo en la espalda de la peruana cuando esta se agazapaba en posición defensiva.

Ya en el séptimo round, un feroz intercambio de golpes termina con una brasileña en franco retroceso. De la nada surge un furibundo derechazo de Kina que impacta en el rostro de Halana y el árbitro, cual foca blanca, bate los brazos, dando por terminada la pelea. “¡Kina acaba de ganar por Knock out técnico!”, rugen los narradores. La brasileña protesta con un ademán pero los camarógrafos apenan la captan. Centran su atención en la euforia de la campeona que retiene su título.

Decir que le regalaron la pelea a Kina sería exagerado. De hecho, la pelea la iba a ganar y la estaba ganando a pesar de que el árbitro le quitó un punto por una serie de faltas. ¿Pero era necesario que gane con ese K.O.T?

Lo que sigue es más fácil de responder: ¿los colegas le preguntarán a los ministros, comenzando por la titular del MINDES, Nidia Vílchez “sus impresiones sobre el triunfo de Kina”? ¿El presidente Alan García la invitará nuevamente a Palacio de Gobierno para tomarse una fotito con ella? ¿Aprovechará la ocasión para decir que estos son los triunfos que necesita el Perú y “basta de injerencia extranjera”?.

En todo caso, mejor que se maten a golpes dos mujeres en el ring en lugar de que se maten a balazos y machetazos policías y nativos. ¿O no?

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Un pensamiento en “Alan García ganó con Kina Malpartida

  1. “nadie imaginó que el encuentro pugilístico también incluiría una sarta de situaciones singulares, por decir lo menos”, “. … ¡y las chicas siguen pegándose!”.

    Interesante que tengas un blog, muy valioso que dispongas de un amplio espacio de desarrollo y actividad profesional, pero leyendo tu nota respecto a la pelea de Kina Malpartida, me conmueve la necesidad que tienes de utilizar el sarcasmo y reiterar con tus palabras el paradigma nuestro que nos exige ser mediocres.

    Motivado por tu nota cuento en pocas palabras lo que vi ayer por la noche:

    Dos boxeadoras profesionales, una peruana Kina Malpartida y la otra brasileña Halana Dos Santos, que se iban a fajar por el título mundial de los súper pluma. Una pelea con una boxeadora peruana aguerrida y furibunda y una boxeadora brasileña apabullada y llena de recursos para evitar el castigo duro a la que estaba siendo sometida desde el inicio de la pelea. Después de varios rounds, esto tuvo como epílogo el justo triunfo de la peruana, y la razonable actitud del réferi de parar la pelea para evitar un innecesario daño a una joven boxeadora.

    Así como nunca vi dos chicos cuando peleaban Tyson y sus paquetes de turno, tampoco vi dos chicas anoche. El pitazo y el desconcierto de las boxeadoras, fueron como el grano quebrado en un plato de arroz con pollo. Tampoco vi ningún round chistoso. Mejor dicho la tensión y la necesidad de que una peruana se haga del triunfo estaban por encima de todo y lo verdadero y relevante es que finalmente ganó. Yo como muchos peruanos me tomé un trago de satisfacción y te lo juro que tuvo un sabor muy placentero en ese momento. Hasta ahora tengo la sensación de que Kina me hizo un extraordinario regalo por el día del padre.

    Ponte en la línea de ser peruano de verdad y encontrarás un sentimiento que todavía no saboreas.

    Saludos
    Romeo Vargas Olivares
    Un humilde colega tuyo

    P.D.: Ah… no creo que de la nada haya salido el derechazo de Kina Malpartida.

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